El módulo SLIM, de 2,4 metros de altura y de alrededor de 200 kilos de peso sin incluir el combustible, está diseñado para probar la tecnología que permite realizar aterrizajes en la superficie de cuerpos gravitacionales con una precisión sin precedentes de menos de 100 metros de los objetivos previstos, a diferencia de las sondas convencionales que a menudo tienen una precisión de entre varios kilómetros, explicó.
Si la misión SLIM tiene éxito, la JAXA también espera que el módulo ayude a desentrañar los orígenes de la Luna, llevando a cabo un análisis de la composición de las rocas que se cree que forman parte de su manto.