De cara al futuro, el 61,8% de las empresas prevé invertir en innovación en los próximos tres años, con la innovación tecnológica como máxima prioridad (69,2%), seguida de la mejora de procesos internos y el desarrollo de nuevos productos o servicios.
Independientemente de su tamaño o sector, las empresas que han realizado actividades de innovación en los últimos tres años coinciden en identificar la escasez de personal cualificado (42,4%) y la falta de recursos financieros (36,2%) entre las principales barreras para implementar nuevos progresos tecnológicos.
Entre los factores que impulsan la innovación, las empresas valoran especialmente las subvenciones directas y la reducción de cargas administrativas. No obstante, la dependencia de la autofinanciación es notable ya que el 50% de las empresas financian la innovación principalmente con fondos propios, mientras que solo un 34,2% recurre a subvenciones públicas y un 14% a préstamos bancarios. La financiación externa, como el capital riesgo, sigue siendo residual.
El informe analizar también a las empresas no innovadoras y muestra cómo la brecha entre empresas innovadoras y no innovadoras podría mantenerse, ya que solo el 34,1% de las empresas que no han innovado recientemente prevé hacerlo en el futuro, mientras que el 74,9% que sí han innovado consideran seguir haciéndolo.
En la mayoría de las empresas innovadoras, los productos nuevos o mejorados representan menos del 25% de las ventas, lo que evidencia que la innovación aún no es el principal motor de ingresos. A pesar de ello, el 89% de las empresas considera que la innovación puede incrementar la facturación, y más del 93% reconoce su importancia para la competitividad a largo plazo.
No obstante, los empresarios todavía perciben la innovación mayoritariamente como una herramienta de optimización interna —reducción de costes, mejora de la calidad y eficiencia— más que como una vía directa para la expansión comercial o la sostenibilidad.
José Luis Bonet, presidente de la Cámara de España explica que “aunque este observatorio refleja que la innovación está firmemente asentada en la agenda empresarial española, es necesario reforzar el apoyo financiero e institucional, así como la formación de talento y la cultura colaborativa, para seguir impulsando la innovación y convertirla en un auténtico motor de crecimiento económico”.
En cuanto al conocimiento de ayudas/programas de apoyo a la innovación, el 56% de las empresas afirma tener constancia de la existencia de programas de apoyo a la innovación. Las ayudas autonómicas son las más reconocidas, seguidas de las de las Cámaras de Comercio y los incentivos fiscales. El conocimiento a estos programas aumenta con el tamaño de la empresa.
Además, la colaboración emerge como un factor clave: el 58,3% de las empresas que planean invertir en innovación prevé colaborar con otras entidades. Las universidades, parques científicos y centros de investigación son los socios preferidos. No obstante, la colaboración con startups y competidores sigue siendo limitada, lo que apunta a un potencial de innovación abierta aún por explotar.
La encuesta se realizó en el primer trimestre de 2025 sobre una muestra de 400 empresas de al menos un asalariado distribuidas por todo el territorio nacional. Estas empresas se clasificaron de acuerdo con 2 criterios de desagregación: por sector (Industria, Construcción, Comercio, Hostelería y Servicios) y por tamaño (1 a 9 trabajadores, 10 a 49 trabajadores, 50 a 249 trabajadores, 250 y más trabajadores).