Así, entre octubre de 2019 y enero de 2020, la afiliación a la Seguridad Social en España se redujo un 1,37 %, mientras que en esta temporada el descenso ha sido más moderado, del 0,85 %: de los prácticamente 19 millones de trabajadores que había en octubre de 2020 se ha pasado a 18,83 millones en enero de 2021.
Es cierto que la pérdida de empleos acumulada durante el año, como consecuencia de las restricciones a la actividad económica por la pandemia, ya ofrecían un punto de partida (la afiliación de octubre) muy bajo. Pero el comportamiento durante de la afiliación durante este periodo especial de consumo ha seguido el patrón del año anterior, con variaciones mensuales más positivas que entonces en los tres meses analizados.
En conclusión, los datos de afiliación ya han recibido el impacto máximo de la pandemia y han vuelto a sus dinámicas habituales. Aunque eso no significa que todos los problemas estén resueltos: queda en el aire la incógnita de qué pasará con los trabajadores en ERTE cuando se retiren las coberturas excepcionales desplegadas ante el COVID-19 y, sobre todo, cuándo se empezará a crear empleo para volver al punto de partida previo a la aparición de la enfermedad. Es decir: cuándo se cerrará esa brecha de entre 300.000 y 350.000 empleos perdidos por la pandemia.