Sin embargo, ahora, con la vista puesta en la inmunización de grupo y una cuarta ola amenazando a toda Europa, parece que, aunque todavía un poco lejana, se comienza a ver la luz al final del túnel. En cualquier caso, y pese a que durante estos largos meses parece que la vida se detuvo en medio de una pesadilla, lo cierto es el más allá de lo humano, la vida continuaba ajena a todo lo que el coronavirus trajo consigo.
La naturaleza, pues, bullía, y con la primavera llegaba la floración de almendros, cerezos, así como de tantos otros, y, como no podía ser de otra manera, comenzaban también a aparecer avispas, abejas, hormigas, moscas y mosquitos, y un suma y sigue de insectos hasta completar una larga lista.
Por supuesto, y “pese a que en las ciudades también se encuentran gran cantidad de insectos y otros animales que pueden ser causantes de incómodas plagas, como es el caso de los roedores y determinadas aves como las palomas, cuando se vive en el campo la cosa cambia, y los insectos y otros pequeños animales son protagonistas absolutos de las plagas” comentan desde Pest Rapid, empresa de control de plagas en Madrid.
Y es que, los datos del mercado inmobiliario desvelan que durante el último año se incrementó notablemente la venta de inmuebles que poseen jardín y están ubicados fuera de las grandes urbes. Pero, ¿cuántos de los que se han mudado a una de estas casas con jardín habrá pensado en las posibles plagas que se pueden presentar en sus nuevos hogares?
“Si preguntáramos a nuestros clientes, muy pocos de los que actualmente viven en una casa de campo afirmarían haber pensado en las posibles plagas a las que se tendrían que enfrentar por vivir donde lo hacen, de hecho, muchos se muestran sorprendidos cuando les comentamos que las plagas de avispas, abejas, moscas y mosquitos, así como de hormigas son muy habituales. Sin olvidarnos, por supuesto, de otras plagas que afectan a las plantas del entorno, como es el caso de la procesionaria del pino o el picudo rojo”.
Existen otras plagas, sin embargo, que se producen por igual dentro y fuera de las grandes urbes, como es el caso de la carcoma.
Pero si algo está claro, es que independientemente de donde se produzcan, las plagas son una pesadilla.