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CARTA DEL PRESIDENTE

Desmontando a Begoña (de bulos y diligencias)

Desmontando a Begoña (de bulos y diligencias)
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· Por Alfonso Merlos, Presidente del Grupo "El Mundo Financiero"

domingo 26 de mayo de 2024, 19:19h
En términos prosaicos y hasta maliciosos podría pensarse y aseverarse que “esto se pone emocionante”. Pero no hay ordinariez ni maldad en la cierta emoción que produce o debería producir en un cuerpo democrático sano el inicio por parte del Poder Judicial y de las Fuerzas de Seguridad del Estado de la persecución de un presunto delincuente, o de una presunta delincuente. Y ello, cuándo éste o ésta se sitúa en ciertas posiciones (reales u ornamentales) de poder, como es el caso de la esposa de Sánchez. Pues sí. La Guardia Civil ha localizado el número de Begoña en el móvil del cabecilla de la trama Koldo y está rastreando -si no lo ha hecho ya- si hay mensajes entre ellos. Los agentes de la Benemérita han hallado el dato entre los archivos del empresario Víctor de Aldama. Esta revelación de la UCO ha coincidido, por si fuera poco, con la petición del juez que investiga los negocios de la mujer del presidente de pedir su DNI y alertar de que la Fiscalía (¿actuando acaso como una mojada alfombrilla de baño, como un vulgar felpudo?) le está presionando con “numerosas visitas” a su juzgado.

Los hechos tienden a hablar más fuerte que las palabras. Pero especialmente los hechos retumban por encima de los bulos que socialistas y, con menor énfasis, comunistas, han lanzado para hacer ondear la incuestionable inocencia, el carácter inmaculado y pulcro de las extrañas y peripatéticas actuaciones de Begoña. Detestan el Estado de Derecho, por eso unos y otros se ciscan en la separación de poderes, por eso corrompen la Fiscalía, y por eso están temblando ante un juez y unos cuerpos policiales que, simple y llanamente, están haciendo su trabajo.

Ser la pareja del jefe ejecutivo no significa ser inmune, ni impune. Significa ser, a los ojos de quienes persiguen delitos y a delincuentes, un ciudadano más. Ni se la está estigmatizando ni criminalizando. Se la está tratando, tirando por elevación de los inagotables bulos que proclama su marido y cacarean los loros que le rodean, como sólo se puede tratar a alguien cuando se duda de que no haya roto un plato.

Suceda lo que suceda, los engranajes de la Justicia simplemente están llevando a cabo las acciones necesarias para cumplir con los trámites o procedimientos establecidos por la ley en relación con cualquier caso judicial. Begoña no es Elena Ceaucescu. Begoña no es Cristina Kirchner. Y, lo más importante, una parte todavía sana del cuerpo democrático español jamás va a permitir que lo sea, que lo pretenda o que lo sueñe.

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