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Puigdemont 1, Illa 0

· Por Ramón Mora

martes 11 de junio de 2024, 11:40h
Puigdemont 1, Illa 0
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Ayer lunes empezó a andar de forma efectiva la legislatura en Cataluña con la constitución de la Mesa del Parlament y, como todo lo que pasa en Cataluña, lo hizo de forma convulsa ante la ojiplática sorpresa de Salvador Illa. El líder socialista se quedó con cara de “compuesto y sin novia” cuando se dio cuenta que los nacionalistas habían pactado entre ellos conceder la presidencia de la Mesa del Parlament a Josep Rull, de Junts, lo que le rompía todos los esquemas.

Salvador Illa era de la opinión de que un movimiento así finalizaría poniendo al frente de la Mesa a algún ilustre de ERC que siempre nadara entre dos aguas (esa fue la propuesta socialista a los republicanos) pero no se dio cuenta de que Puigdemont iba en serio, desde el minuto uno, y que había partido de verdad. En ese momento es cuando la cintura socialista se rompió y chocó de bruces contra la realidad, los de Junts van a agradecerles la Ley de Amnistía al socialismo exactamente lo mismo que dura un móvil apagado en manos de un adolescente: cero segundos.

Junts, ERC y la CUP habían pactado una Mesa con mayoría nacionalista para así demostrar ante todo el mundo que lo suyo no son fuegos artificiales si no realidades: 4 de los 7 representantes de esa mesa son independentistas y los otros tres del Psc. Pero lo más significativo, dado su valor emocional que huele a venganza, es la concesión de la presidencia a Josep Rull, uno de los políticos catalanes de Junts que pasó un buen tiempo en la cárcel por el procès.

Rull es, probablemente, la cara más amable y conciliadora del partido de Puigdemont y un hombre capaz de conseguir consenso allí donde parece no haberlo. De hecho, fue el propio Rull quien se puso en contacto con Marta Rovira, la secretaria general en funciones de ERC y auto exiliada en Ginebra, para abrir puentes que han acabado con el dominio secesionista de la Mesa y, sobre todo, con el dominio de los tempos por parte de Josep Rull y del personaje al que representa, el incansable Carles Puigdemont.

A partir de ahora se abren las puertas de par en par para que Puigdemont opte a la presidencia de la Generalitat o para la repetición electoral en octubre. Voy a intentar explicar cómo pueden ocurrir ambas hipótesis. Se habrán dado cuenta que descarto la hipótesis Illa presidente, que es la que el socialismo nos estaba cantando desde la misma noche electoral del 12 de mayo. En primer lugar, debemos señalar que la importancia del nombramiento a presidente de la Mesa del Parlament es vital para poder elegir candidato a la investidura. Josep Rull, tras cambiar impresiones oficialmente con todos los posibles candidatos, será quien dictamine el candidato a presentar en cada sesión de investidura. Y ahí es donde le empiezan a temblar las piernas a Salvador Ila.

Dicen los mentideros políticos cercanos a Junts que van a dejar que Salvador Illa se presente a la primera ronda de investidura el 25 de junio con el fin de asestarle un golpe moral importante tras haberle robado“la novia”ERC, lo que imposibilitaría al Psc lograr, ni en primera votación por mayoría absoluta ni en segunda por mayoría simple, los votos suficientes para conseguir ser investido presidente merced a un tripartito de izquierdas que no se produciría. Tras esa derrota infringida al socialista Illa y al presidente Sánchez (quien estará pensando aquello de cría cuervos que te sacarán los ojos) Josep Rull nombrará a Puigdemont con candidato a una nueva investidura en fecha anterior al 27 de agosto, que es el día en que la Cámara automáticamente se disuelve si no hay presidente de la Generalitat.

Carles Puigdemont lo dejó claro en campaña electoral y sigue pensando lo mismo: “me presento a las elecciones para ser restituido como presidente de la Generalitat”. Él quiere presentarse en la sesión de investidura, la suya, como ave fénix que resurge de sus cenizas. Y reclamar aquello que considera suyo: la presidencia.Aunque sepa que no suma suficientes apoyos para serlo, consigue algo que es primordial para su futuro:la notoriedad y publicidad suficiente que le autentifiquen y limpien su “huida en un maletero” ante los electores catalanes que aún le llaman traidor.Obviamente Carles Puigdemont está pensando en una segunda ronda electoral que celebraríamos el 13 de octubre una vez amnistiado y pisando “territorio” catalán, como él siempre nos recuerda. Y una campaña electoral con el expresi dando vueltas por aquí y “repartiendo leña” en directo puede ser muy prometedora para él y dañina para los socialistas. Como ven, Maquiavelo era un aprendiz si lo comparamos con el fugado.

Por último y aunque sé que va a ser muy difícil que nadie me haga caso, debemos recordar que existe una tercera vía que no es otra que la de los partidos no secesionistas, a priori. Es decir, Psc, PP, Vox y Comuns, significan 74 escaños cuando la mayoría está en 68. Es más, en caso de segunda votación por mayoría simple, la suma de Comuns, Psc y Pp es de 63 frente a los 61 de los nacionalistas, siempre y cuando Vox se abstenga. ¿Tan difícil es alcanzar un pacto, a pesar de las diferencias (que las hay), con el fin de pasar página y enterrar el procès? En sus manos está y, si no, en las nuestras votando diferente en una más que probable repetición electoral.

Vayamos preparándonos, pues, para la repetición electoral de octubre en Cataluña y, por qué no, para un adelanto electoral de las generales que coincidan en fecha en toda España. Porque otra cosa no, pero a Maquiavelo tampoco nadie le da lecciones a Pedro Sánchez. Y a ganas de devolverle la jugada a Puigdemont, tampoco. Salvo que el fugado se adelante y se sume a una moción de censura con el PP.….

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