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ANÁLISIS PISOS.COM

Del 58% de la Generación Z que no pagan por su vivienda, un 96% aún viven con sus padres

Del 58% de la Generación Z que no pagan por su vivienda, un 96% aún viven con sus padres
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  • Los datos no engañan: los jóvenes españoles se emancipan más tarde y se ven obligados ya no solo a alquilar, sino a hacerlo en un piso compartido

martes 18 de junio de 2024, 12:46h
La situación socioeconómica de España ha cambiado mucho en los últimos años, y con ella la percepción que tienen los ciudadanos de la vivienda y el mercado inmobiliario; por esto, desde el portal inmobiliario pisos.com lanzan “Cuatro generaciones, una vivienda”, un informe comparativo entre cuatro generaciones para analizar las tendencias actuales y comprender mejor el real estate español. Para la elaboración del mismo se ha contado con la colaboración de Juan A. Módenes, profesor titular del departamento de Geografía de la UAB e Investigador asociado del centre d’Estudis Demogràfics, quien expone la vinculación existente entre los diferentes grupos generacionales y la vivienda.
“Para los más jóvenes, comprar una casa ha pasado de ser un sueño a una utopía. No vivirán como sus abuelos. Pero la cuestión no es que no puedan, es que quizá no quieran habitar la misma casa toda la vida”, señala, el director de Estudios de pisos.com, Ferran Font, quien explica cómo han tomado como referencia encuestas realizadas a miembros de la Generación Z (de 18 a 27 años), Millennials, (de 28 a 43 años), Generación X (de 44 a 59 años) y Boomers (de 60 a 78 años).

Sin duda, los más jóvenes encuentran mayores dificultades a la hora de adquirir una vivienda. El experto señala como principal condicionante el deterioro del poder adquisitivo por la brecha entre salarios y precios de vivienda. Sin embargo, también revela que “cada vez son más los que no quieren limitar sus opciones de ocio por un compromiso de varias décadas con un banco”.

¿Cómo viven las diferentes generaciones?

Dentro de la sociedad, se encuentran tres grandes grupos: aquellas personas que no pagan por su vivienda, los que viven de alquiler y los que tienen una hipoteca. Del 58% de la Generación Z que no pagan por su vivienda, un 96% vive con sus padres, mientras que, en el caso de los Boomers, el 65% está libre de esta carga económica porque su casa ya está pagada, algo que se hizo en compañía, pues el 77% vive con su pareja.

“Los grupos intermedios plantean situaciones más diversas. Solo el 33% de los Millennials no paga por su vivienda, y también gracias a un cómplice necesario (47%), si bien los hay que todavía no han dicho adiós a papá y mamá (36%). En cuanto a la Generación X, los liberados de este pago alcanzan el 43%, compartiendo espacio con su pareja en un 63% de los casos”, detalla Font.

Los datos muestran que los más jóvenes no solo se emancipan más tarde, sino que, en muchos casos, al no contar con suficiente poder adquisitivo se ven obligados a alquilar, y pocos pueden hacerlo en solitario. El 35% de la Generación Z vive de alquiler, y el 26% lo hace en pisos compartidos. En el lado apuesto, solo el 12% de los más mayores vive de alquiler, y hasta el 9% lo hace sin necesidad de compartir. Asimismo, el 15% de la Generación X y hasta uno de cada tres Millennials apuesta por el arrendamiento.

“Solo los Boomers que viven de alquiler reconocen hacerlo por obtener una mayor flexibilidad (19%), pues Generación X (23%), Centennials (29%) y Millennials (31%) lo achacan a la falta de ingresos o a un salario bajo”, detallan desde el portal inmobiliario.

Viendo esto no es de extrañar que solo el 7% de la Generación Z esté pagando una hipoteca, caso opuesto al de los Boomers (23%), Millennials (37%) y Generación X (42%). Las diferencias de poder adquisitivo y flexibilidad se ven también reflejadas en el tipo de hipoteca contratada, siendo la variable más popular entre Boomers (71%) y Generación X (60%) y la fija entre los jóvenes, con un 59% y 53% en el caso de Centennials y Millennials, respectivamente. El tipo mixto encuentra su máximo entre los Z (24%).

En definitiva, a la hora de ordenar las prioridades para buscar inmuebles, el factor más determinante es el precio (48%), seguido de la ubicación (37%). Esta tendencia se repite en todas las generaciones, excepto en la Generación X, que coloca un poco más arriba la localización (43%) frente al precio (42%). Por otro lado, cuanto más jóvenes son los ciudadanos, más importancia le dan al precio del inmueble, siendo la gran prioridad para la Generación Z (60%) y perdiendo peso entre los Boomers (38%).

“La oferta ya no es alimentada por unas cifras de construcción que en el pasado eran altas, y, además, las viviendas de segunda mano, crecientes por el envejecimiento de la población, no siempre acaban en manos de nuevos hogares. Piénsese en los procesos de transformación de vivienda usada del centro de nuestras ciudades a vivienda de uso turístico. Y todo ello adobado con unos niveles de inseguridad residencial muy intensos, bastante por encima de la media europea”, explica Juan A. Módenes, profesor titular del departamento de geografía de la Universitat de Barcelona e Investigador Asociado del Centre d’Estudis Demogràfics.

La irrupción de la pandemia y otras tendencias de futuro

La digitalización y los avances tecnológicos siempre han estado a la orden del día en el mercado inmobiliario, pero estos se aceleraron de forma casi obligada con la irrupción de la pandemia. “Hoy en día ya se puede comprar una casa 100% en remoto, pero no solo los compradores se niegan a comprar (95%) o alquilar (85%) una casa sin verla antes con sus propios ojos, sino que tampoco han llevado a cabo nunca una firma de contratos online (93%)”, comenta Font, quien señala que, hasta los más jóvenes, más abiertos a la novedad y el cambio, son reticentes a adquirir una casa sin visitarla y eliminando el trato de tú a tú de la ecuación.

Un cambio que sí afectó plenamente a la vida de los encuestados fue el teletrabajo, los cuales pasaron de representar el 12% antes de la pandemia a un 31% en estos momentos. Tan solo el número de Boomers que trabajan en remoto es reducido (17%), por cuestiones de edad y naturaleza de sus empleos/empresas. “Este cambio obligó a las personas a hacer de sus hogares un espacio de trabajo, siendo el más habitual entre los Centennials el dormitorio (58%), y entre el resto de las generaciones (54%) una habitación anexa que hace las funciones de despacho, al contar con viviendas más grandes”, revelan.

Con un país con una cultura de la propiedad tan arraigada, el problema de la falta de oferta se intensifica, y aunque el ritmo de crecimiento demográfico ha perdido empuje, ya se comienzan a valorar otras opciones. Ante la situación de emergencia climática, el 79% de los encuestados reconoce que no se compraría una casa en primera línea de playa ante el aumento del nivel del mar, siendo los Centennials los más preocupados por la causa (81%). Este grupo también es el más partidario (61%) a comprar una casa en la zona norte del país ante el aumento de temperaturas, siendo los Boomers los menos afines. Destacar también que, aunque la oferta de vivienda es escasa, apenas el 11% viviría en un edificio bajo tierra como alternativa.

“Todo esto es un reflejo de nuestra realidad, una en la que las ciudades no dejan de serlo por vivir en una casa a una hora en coche de distancia, en la que en el centro se comparte desayuno con turistas que están de paso y en la que la vivienda preocupa por igual a abuelos y a nietos, aunque su visión sea completamente distinta”, sentencia el director de Estudios de pisos.com.

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