El informe, elaborado por este think-tank en colaboración con el proyecto ‘Europa en un mundo cambiante’ de la Universidad de Oxford, subraya que “mientras que Estados Unidos es menos temido por sus adversarios tradicionales, sus aliados —especialmente los europeos— se sienten cada vez más distantes”.
La encuesta fue realizada sobre una base de 25.949 personas en 21 países en noviembre de 2025, un año después del regreso de Trump a la Casa Blanca y antes de la intervención norteamericana en Venezuela. El informe ha corrido a cargo de los expertos en política exterior Timothy Garton Ash, Ivan Krastev y Mark Leonard.
Entre las conclusiones del informe destaca que los ciudadanos de las principales potencias medias —Sudáfrica (83%), Brasil (72%) y Turquía (63%)— esperan que la influencia global de China crezca aún más durante la próxima década. En la UE, la mayoría de la población espera que China se convierta, en los próximos diez años, en el líder mundial en la producción de vehículos eléctricos y el desarrollo de tecnologías de energía renovable.
En Sudáfrica (85%), Rusia (86%) y Brasil (73%), la mayoría considera a China como un socio necesario o, incluso, un aliado. Y, más importante, muy pocos de sus ciudadanos se muestran preocupados por ello. Solo en Ucrania (55%) y Corea del Sur (51%) la mayoría de la población considera a China como un rival o un adversario.
El informe del ECFR refleja, a pesar de los datos anteriores, que pocas personas esperan que Estados Unidos pierda a corto o medio plazo su influencia global. Para gran parte del mundo, Washington tiene ahora influencia global y seguirá siendo importante. No obstante, otro dato matiza esa conclusion: entre los encuestados de China (34%), la UE (37%), Ucrania (32%) y los propios Estados Unidos (43%) no hay una mayoría que espere que el poder de Estados Unidos gane más influencia global en la próxima década.
Al mismo tiempo, en China, Rusia, Ucrania y los propios Estados Unidos, aproximadamente uno de cada cuatro encuestados espera que la influencia estadounidense disminuya. Entre los ciudadanos de la UE, el cambio en la percepción de Estados Unidos es especialmente pronunciado: solo el 16% lo considera un aliado, mientras que un 20% lo ve como un rival o un enemigo. En otros lugares, la percepción de Estados Unidos no se está derrumbando por completo pero disminuye de forma constante, a medida que la opinión sobre China se vuelve más favorable.
Donald Trump aparece, en este sentido, como responsable de ese declive. Comparada con un año atrás, son menos personas las que consideran que la reelección de Trump fue buena para los ciudadanos estadounidenses, sus propios países y la paz en el mundo. A finales de 2024, un abrumador 84% de los indios consideraba que la victoria de Trump ese año era algo bueno para su país; ahora se ha rebajado al 53%.
Entre tanto, en Rusia se ha producido un cambio significativo. Los rusos ven ahora a Europa como un adversario con el que están en conflicto (51%, frente al 42% del año pasado) mientras que solo el 37% consideran a EEUU un adversario, frente al 48% del año pasado y el 64% de hace dos años.
En Ucrania, lógicamente, ocurre lo contrario. Casi dos tercios de la población (62%) esperan que las relaciones de su país con la UE se fortalezcan, mientras que sólo alrededor de un tercio (37%) opina lo mismo sobre Estados Unidos. El 39% de los ucranianos considera a la UE un aliado, mientras que, sorprendentemente, solo el 18% piensa lo mismo de Estados Unidos.
En China se ha producido también un cambio positivo respecto a Europa, a la que sólo el 19% consideran una amenaza mientras que el 61% piensa que Estados Unidos lo es. El dato no significa que en China se minusvalore a Europa, según señalan los autores del informe, ya que es uno de los pocos países donde la mayoría (59%) considera que la UE es una gran potencia.
Tampoco en Estados Unidos logran respaldo las políticas de Trump sobre Europa. La opinión predominante en Estados Unidos (40%) es considerar a la UE como un aliado; la mitad de los norteamericanos (49%) opina que “la seguridad europea es también la seguridad de EEUU”; y más de la mitad (54%) considera que la guerra de Rusia contra Ucrania es una amenaza para su propia seguridad.