www.elmundofinanciero.com

PREVENIR EL FRAUDE

5 áreas clave para acelerar el uso de datos e IA en el sector público

Ana Collado
Ana Collado

  • Alinear perfiles y áreas en torno a los datos y la IA es decisivo para simplificar trámites, controlar la integridad de los procesos y prevenir el fraude

jueves 05 de febrero de 2026, 12:43h

El sector público vive un momento clave. La presión por hacer más con recursos limitados, responder de manera ágil a cambios regulatorios y ofrecer servicios cada vez más personalizados convive con una ciudadanía que reclama agilidad de respuesta y transparencia. Es precisamente aquí donde la tecnología puede generar un impacto significativo, ya que hoy es posible analizar millones de transacciones en segundos, cruzar información entre organismos o detectar patrones anómalos. Los datos y la inteligencia artificial (IA) se consolidan como aliados estratégicos. Bien utilizados, permiten simplificar trámites, reducir cargas administrativas y reforzar la confianza en cómo se gestionan los recursos públicos.

Pero la transformación no va solo de algoritmos, requiere perfiles multidisciplinares dentro de las administraciones capaces de liderar, coordinar y gobernar este cambio. Como líder en datos e IA, SAS identifica cinco áreas clave de las administraciones a la hora de aprovechar al máximo estas tecnologías emergentes.

Ana Collado, experta en Fraude e Inteligencia de Seguridad en SAS, afirma: “El avance sostenible pasa por alinear la transformación en torno a cuatro pilares: integrar datos para romper silos y revelar patrones, automatizar para ganar eficiencia y reducir la carga manual, (lo que libera tiempo para dedicarlo a tareas de alto valor humano), acelerar la respuesta para actuar antes de que el dinero se pierda y garantizar una transparencia ética que haga cada decisión trazable y explicable. Solo así se superará el dilema de hacer más con menos y se asegurará que los recursos estén realmente al servicio del interés general”.

Liderazgo económico y presupuestario

En el epicentro de la gestión del dinero público se encuentran los responsables económicos (Ministerio de Hacienda y direcciones de Presupuestos en el ámbito estatal, autonómico y local), que deciden cómo se distribuyen los recursos, qué políticas se priorizan y qué margen existe para impulsar nuevas iniciativas. Su trabajo ya no se limita a cuadrar cifras, sino a demostrar que los presupuestos se traducen en resultados tangibles para la ciudadanía.

En este marco, la IA actúa como un panel de control avanzado, al permitir visualizar casi en tiempo real dónde se concentran las incidencias, qué programas generan más valor y qué partidas presentan desviaciones que conviene revisar. A partir del análisis de grandes volúmenes de datos, se pueden identificar áreas de mejora y avanzar hacia una política fiscal y presupuestaria basada en evidencias.

Órganos de control y fiscalización

Los órganos de control y fiscalización velan por la buena gestión del dinero público, pero los métodos tradicionales resultan insuficientes en un entorno de gran volumen de operaciones y procesos digitalizados. La IA permite supervisar la totalidad de transacciones, contratos y movimientos relevantes, mediante modelos analíticos que detectan patrones inusuales, riesgos o cambios de comportamiento que requieren de una revisión humana.

Así, el control deja de ser únicamente retrospectivo para anticiparse a los problemas y recomendar ajustes con mayor rapidez, de modo que la ciudadanía pueda saber que el dinero público no solo se audita, sino que se supervisa de forma continua.

Responsables de datos y tecnología

Si los datos son un recurso estratégico para las administraciones, el responsable de datos (CDO) y los responsables de sistemas y tecnología (CIO/CTO) son quienes hacen posible su aprovechamiento al conectar sistemas que tradicionalmente han funcionado de forma aislada. Además, aseguran la calidad de la información y garantizan el cumplimiento normativo, especialmente en materia de protección de datos.

Apoyados en IA y analítica, ordenan el ecosistema de datos y lo convierten en una infraestructura común que permite que la información antes fragmentada fluya entre las áreas que necesitan agilizar sus análisis y decisiones. Además, se aseguran de que los modelos de IA sean explicables y auditables, para que cualquier decisión pueda revisarse y justificarse.

Direcciones de organismos y agencias gestoras de gasto

En esta línea, las direcciones de organismos como la Seguridad Social, los servicios de empleo, salud, servicios sociales o vivienda son quienes viven más de cerca el impacto de las decisiones sobre el terreno. En su día a día afrontan el doble reto de gestionar grandes volúmenes de expedientes y mantener una atención personalizada a la ciudadanía y a las empresas.

Para estos equipos, la IA no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para liberar tiempo y concentrar esfuerzos donde más falta hacen. Al automatizar tareas repetitivas, los profesionales pueden dedicar más energía a los casos complejos. Además, los sistemas analíticos ayudan a detectar desviaciones o anomalías sin ralentizar la tramitación, de modo que reforzar el control no se convierte en un freno a la agilidad.

Responsables de contratación y unidades antifraude

La credibilidad del sistema público depende en gran medida de cómo se diseñan y supervisan las licitaciones, los contratos y los pagos, ya que de ello se deriva tanto el buen uso de los recursos como la percepción de reglas claras.

En este ámbito, la IA aporta una capacidad de vigilancia especialmente valiosa ya que analiza de forma continua ofertas, adjudicaciones y facturas para detectar patrones de riesgo y convertir esas señales en alertas priorizadas, lo que permite a las unidades antifraude e inspección centrarse en los casos más graves y actuar a tiempo. De este modo, se refuerza la integridad de los procesos y la confianza ciudadana en la gestión del dinero público.

El buen gobierno se basa en datos

Convertir la Administración en una organización más transparente, capaz de detectar y frenar el fraude en tiempo real, exige mucho más que incorporar nuevas herramientas. Estas deben ir acompañadas de liderazgo político, coordinación entre áreas y equipos multidisciplinares, una cultura de datos compartida y un marco ético sólido que aporte seguridad tanto a quienes toman decisiones como a la ciudadanía.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
0 comentarios