La izquierda radical se rearma
La debacle electoral de la izquierda en Extremadura y Aragón ha encendido todas las alarmas de Sánchez y sus socios de gobierno dispuestos a refundar un nuevo frente amplio y radical para prevenir -y revertir- el hundimiento en las próximas urnas generales. Es tal el pánico al avance del centro-derecha autonómico y nacional, al que las encuestas sitúan con más de 200 escaños, que hasta los rescoldos de SUMAR pueden acabar con su fundadora y todavía referente, Yolanda Díaz, en espera del previsible pase a la oposición del resto de ministros candidatos socialistas en otras tantas autonomías, como Montero, Morant, López o Torres. El desesperado intento de reagrupar a las formaciones de izquierda para revertir su descalabro demoscópico y mantenerse en el poder, lleva a Izquierda Unida, Más Madrid, los comunes y el desgajado Movimiento Sumar a escenificar un nuevo frente de unidad con precipitación, aunque sin liderazgo ni base programática.
Contra el fascismo y la ultraderecha
Abanderado contra viento y marea de tal estrategia es el republicano Rufián, dispuesto a aparcar el secesionismo e incluso a desempolvar a sus ancestros andaluces en su particular cruzada contra el “auge del fascismo”. El portavoz parlamentario de ERC, está convencido de la utilidad de “representar a alguien de Algeciras”, lo que no le hace menos catalán ni menos independentista sino más “normal y útil" a la causa. El problema es que hasta su propia formación recela de tal aventura y egolatría al sobrepasar el soberanismo y el derecho a decidir en una “coalición de las izquierdas españolas”.
Del proyecto se descuelgan de momento tanto Compromís como la Chunta, con el rechazo de Podemos. Similar equidistancia pone también la formación abertzale vasca, EH Bildu, tras reafirmar que su estrategia está centrada en Euskal Herria. La antigua formación de Pablo Iglesias se muestra inflexible en su posición de no pactar con Sumar y Díaz, a quienes considera el resultado de una operación política para acabar con los morados y acusa de someterse de manera sumisa al PSOE. Ello a pesar de que la concurrencia en solitario del partido liderado por Ione Belarra deja mucho que desear. En Aragón no llegó al 1% del voto, con escasas perspectivas en Castilla y León y Andalucía en los próximos meses por el empeño de enfrentarse a Izquierda Unida. El actual coordinador general de IU, Antonio Maillo, advierte que quienes se excluyan del impulso y la movilización del nuevo proyecto quedarán “fuera de la historia”. Sin llegar a postularse, el dirigente andaluz prefiere hablar antes de marca, de siglas o de liderazgo mientras exige actualizar el programa y los objetivos políticos.
Lejos queda la década en la que Podemos alcanzó más de cinco millones de votos en unas elecciones generales (20% del total), situándose como tercera fuerza política en España. 69 diputados, de los que 27 correspondían a sus aliados regionales: En Comú Podem (Cataluña), Compromís (Valencia), Es el Momento (Comunidad Valenciana) y En Marea (Galicia). La formación morada tiene hoy apenas cuatro escaños en las Cortes, tras romper con Sumar en 2023, y sin representación en nueve parlamentos autonómicos.
González y Page afrentan a un Sánchez aislado en Europa
El presidente de Castilla-La Mancha vuelve a alzar la voz contra su secretario general y presidente del Gobierno, a quien pide el adelanto de las elecciones generales para no arrastrar al PSOE y terminar hundiendo a toda la infantería para que se mantenga el cuartel general. La reclamación de Garcia Page pretende evitar que la política nacional termine arrastrando a su formación, tanto en las comunidades como en los municipios, como ya ocurrió en 2023, con el resultado de doce autonomías gobernadas por el Partido Popular. El dirigente manchego se pone la venda por segunda vez para evitar pagar los platos rotos autonómicos por culpa del gobierno central como acaba de ocurrir en Extremadura y Aragón. Alto y claro, el único barón socialista que mantiene una mayoría absoluta en España, avisa de que la dirección del partido también la conforman los alcaldes y candidatos en las autonomías, frente a “la política planetaria y la lucha galáctica contra la ultraderecha".
Mayor advertencia ha vuelto a hacer el presidente más longevo de la democracia, Felipe González, conminando a Pedro Sánchez a no presentarse de nuevo a las próximas elecciones, en cuyo caso ni siquiera lo votará. Lejos abandonar su partido, como algunos críticos quisieran, el ex dirigente socialista invita a dejar la formación a quienes la “destrozan” desde dentro con ausencia “total” de autocrítica tras las últimas debacles electorales. Según González, el liderazgo no consiste en tener un proyecto político para salvarse uno, sino que sirva a España y a todos los españoles, y hacerse cargo del estado de ánimo de la gente".
El presidente español cada vez está más aislado en Europa, a quien reprochan sus salidas de tono y estrategias, como el acercamiento unilateral a China, los contratos con el gigante tecnológico Huawei, la insuficiente inversión en Defensa y la masiva regularización de inmigrantes. Sánchez deja de ser convocado a las reuniones informales de lideres preparatorias de las cumbres que debaten el futuro a corto y medio plazo de la UE.