Inclusive si no se comparten bienes, pero lo heredado es considerado bienes singulares, “el problema no es solo su reparto, sino su valoración”, subraya Marín quien es, además, experto en conflictos jurídicos de sucesiones y donaciones.
Del mismo modo, un reparto asimétrico donde uno recibe únicamente la legítima y otros reciben legados o cuotas hereditarias mayores despierta el alegato de las “influencias indebidas o favoritismos” que conducen a las impugnaciones de testamentos por vía judicial mientras se desgarran las familias.
En ocasiones los conflictos provienen de los derechos del cónyuge superviviente que el fallecido ha querido proteger mediante un usufructo, “lo que significa que podrá disfrutarlos, aunque la propiedad pertenezca a los hijos”. Según reconoce el letrado, “lejos de ser un privilegio, se convierte a menudo en un obstáculo para la liquidación de la herencia”. Situación esta, que aún puede complicarse más si el patrimonio está suscrito al sistema de gananciales o compartido.
En este contexto, el abogado advierte que “hay que prever los posibles problemas y diseñar un buen testamento de manera que cada heredero reciba lotes equitativos en función de su valor real y no de una estimación teórica”, por ejemplo, aplicando legados condicionales o para ciertos bienes determinar los mecanismos para la venta obligatoria.
De lo contrario - concluye el socio de Marín & Mateo Abogados-, se podría estar “frente una herencia mal gestionada que no solo reparte bienes, sino también resentimientos”.