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La trituradora de las economías familiares en que se ha convertido la Agencia Tributaria

La trituradora de las economías familiares en que se ha convertido la Agencia Tributaria
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· Por José Luis Barceló, Editor-Director de "El Mundo Financiero"

By José Luis Barceló Mezquita
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domingo 08 de marzo de 2026, 09:44h
Actualizado el: 08 de marzo de 2026, 10:52h
Hacienda y la Agencia Tributaria, en la estela de voracidad en que se han convertido las Administraciones Públicas, se ha tranformado en una máquina trituradora de las economías de las familias españolas. Todo ello con el fin de garantizar el creciente gasto público en todas las esferas del Estado, desde las Haciendas Locales, pasando por Diputaciones, y llegando hasta la cúpula del Estado en un estilo de gestión económica ineficiente que premia, mediante el castigo a las economías domésticas, el gasto de lo público y la gestión directa del Político de turno, sea de la tendencia que sea. Y no podemos olvidarnos, claro, de las Comunidades Autonómicas, cuyas consejerías superan con creces incluso las capacidades de gasto del propio Estado Central. No hemos descentralizado para ser más eficientes y acercar la gestión al ciudadano que paga sus impuestos, sino que hemos creado un sistema voraz que se autoconsume donde los impuestos que se pagan tienen que distrubuirse entre varias administraciones públicas a veces incuso con efecto redundante. Por ejemplo... ¿de qué nos sirve tener Policías locales, Policía Nacional, Guardia Civil y en muchas regiones incluso policías autonómicas si cada vez percibimos una mayor inseguridad? Y en esto como en todo, podríamos ir desgranando en las diferentes gestiones en la Sanidad, Carreteras, residuos urbanos... Pagamos cuatro veces el coste de cada servicio.

En un contexto de inflación persistente y presión fiscal récord, la Agencia Tributaria española, conocida popularmente como Hacienda, se ha convertido en un actor central en el deterioro económico de millones de familias. Lejos de ser un mero recaudador, su enfoque agresivo ha sido criticado por asfixiar a los hogares mediante impuestos directos e indirectos que erosionan el poder adquisitivo.
Pero el impacto va más allá: el cierre masivo de microempresas, comercios y pequeños negocios familiares evidencia una "destrucción silenciosa" que deja a miles de hogares sin ingresos estables. Datos recientes revelan una realidad alarmante, donde la recaudación estatal bate récords mientras las familias luchan por sobrevivir.
Asalto fiscal a las familias: inflación e IRPF como armas silenciosas de un Estado voraz
La carga tributaria sobre las familias españolas ha alcanzado niveles históricos. Según datos de la propia Agencia Tributaria, los ingresos por IRPF hasta noviembre de 2025 superaron los 133.282 millones de euros, una cifra récord que representa un aumento del 68% desde 2018.
Este incremento no se debe solo a un mayor empleo o salarios, sino a la "progresividad en frío": el Gobierno no ha ajustado los tramos del IRPF a la inflación, empujando a millones de contribuyentes a brackets superiores sin un aumento real de ingresos.
Muchos pequeños comerciantes, micropimes y autónomos estan sufriendo la voracidad perversa de un sistema que penaliza al que gasta poco y es eficiente: la Agencia Tributaria te penaliza si no gastas y ahorras, y se come más del 40% de los beneficios de las familias trabajadoras, sin permitrles reinventir y generar ilusión de cara al futuro. Muchos, por desconocimiento, ha padecido el embargo de sus bienes, su casa, sus cuentas o la furgoneta de reparto. Pocos comerciantes tienen hecha una separación de bienes con su pareja, y odo se gestiona en lo común del inerés de la Familia, pero Hacienda castiga a la unidad familiar rompiendo la economía de forma persistente, hasta destruirla, y sin capacidad de lo que irónicamente han llamado "segunda oportunidad", que no es posible si las deudas las tienes con la msma Hacienda o con la Seguridad Social.
El sistema es perverso en sí mismo porque no tiende a mejorar el ahorro o la reinversión, sino a incrementar el gasto inutil con tal de que lo justifiques ante Hacienda para tener menor beneficio por Ejercicio. Es una mentalidad estúpida acerca de la cual habría que impulsar revisiones e incluso condocaciones desde cierto nivel de microempresa para abajo: no se puede tratar igual al empresario de un Polígono Industrial con 12 empleados que a un panadero de pueblo que tiene una furgoneta de reparto. Sin embargo, Hacienda no hace distinciones.
El Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) cuantifica el impacto: familias con rentas entre 25.000 y 350.000 euros pierden entre 200 y 1.500 euros anuales por esta no deflactación, con casos extremos de hasta 25.000 euros. Además, el IVA ha subido un 42,2% en el mismo período, afectando directamente el coste de la vida diaria.
Otro informe de Funcas destaca que la recaudación de IRPF, IVA e impuestos especiales creció en 62.300 millones entre 2019 y 2024, con el 56% procedente del IRPF y el 28% del IVA, gravando desproporcionadamente a los hogares que se sienten cada vez más presionados. Esta dinámica ha reducido la capacidad redistributiva del sistema fiscal.
En 2022, los impuestos y prestaciones corrigieron solo el 32,5% de la desigualdad, la cifra más baja desde 2017, según Fedea. La progresividad del IRPF se debilitó, y los impuestos indirectos minaron más a los hogares de bajos ingresos. Como resultado, el 48,4% de los españoles siente que paga "muchos impuestos", y el 59% cree que la sociedad recibe poco a cambio, según el CIS.
Destrucción de Microempresas y Comercios: datos que alarman
El impacto se extiende al tejido productivo familiar. España perdió más de 11.300 microempresas (menos de 10 empleados) entre 2019 y 2024, según Cepyme. Solo en los primeros siete meses de 2025, desaparecieron más de 10.200 microempresas con menos de tres trabajadores, atribuidas a la presión fiscal y el aumento de costes laborales.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) reporta que en 2023 se crearon 319.085 empresas, pero desaparecieron 273.451, con un saldo neto positivo del 1,3%. Sin embargo, el comercio minorista fue el más afectado, con una tasa neta negativa del -0,8%, reflejando cierres de tiendas familiares.
En 2022, el cierre de empresas batió récords con 26.207 disoluciones, un 10,1% más que en 2021, impulsado por inflación, costes energéticos y burocracia fiscal. La Agencia Tributaria ha intensificado inspecciones en autónomos y pymes, cuestionando deducciones por vehículos, manutención o gastos domiciliarios, según denuncias de UPTA. El tipo impositivo sobre beneficios para pymes españolas es del 25%, cinco puntos por encima de la media UE (20%), lo que limita su crecimiento. Estas cifras no son aisladas: desde 2023, el saldo neto de empresas activas cayó un 9,4%, con 91.000 menos en un año, según la AEAT. Microempresas y comercios familiares, que representan el 99,8% del tejido empresarial y generan el 61% del empleo, son los más vulnerables.
Críticas y litigiosidad: un sistema "perverso"
La percepción de "persecución fiscal" es generalizada. Un anuncio en el Financial Times, patrocinado por un despacho internacional, califica el sistema español de "lógica perversa", donde inspectores reciben bonificaciones por recaudación, incentivando agresividad sobre justicia. Hacienda pierde el 60% de los pleitos, con más de 200.000 reclamaciones anuales, costando al erario 12.000 millones en reembolsos. Lo que ocurre es que no todos los ciudadanos sencillos, aquellos que mantienen un pequeño negocio en cualquier municipio de España, muchas veces con un familiar cercano a cargo de turnos o tareas diversas, es cpaz de hacer frente a Hacienda hasta un Contencioso Administrativo, muchos desisten por desconocimiento o incapacidad.
Organizaciones como UPTA denuncian "desconfianza inaceptable" hacia autónomos, tratados como "sospechosos". Y son muchas las denuncias a traves de medios o redes sociales en las que se critica a Hacienda por actuar como "socio silencioso del 50%", con normativas como Verifactu o control horario que asfixian a pymes.
El 90% de los españoles percibe alto fraude fiscal, pero el 53,5% cree que la AEAT no hace lo suficiente contra grandes evasores, enfocándose en pequeños contribuyentes.
¿Es viable una reforma?
Hacienda, en su afán recaudatorio, ha triturado las economías familiares al erosionar ingresos y forzar cierres de negocios que sustentan hogares.
Con una presión fiscal del 37,9% del PIB en 2025, España necesita equilibrar justicia y eficiencia. Sin ajustes por inflación y con litigiosidad récord, el sistema no solo recauda, sino que destruye. Reformas como deflactar el IRPF o reducir burocracia para pymes son esenciales para que las familias españolas no sigan pagando el precio de un fisco desbocado.
Esperemos que los partidos políticos tomen nota de esta necesidad urgente, para colocar el dinero donde tiene que estar, que no es en los bolsillos del Estado, sino en la calle con los ciudadanos.

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