Ha aparecido una nieva supuesta víctima que narra un sexo agresivo. Si es así es una patología con un componente sádico y si es verdad que hay muchas más víctimas estaríamos hablando de una adicción al sexo hay que tratar. Una ex pareja había afirmado su promiscuidad sexual. Hace un tiempo se dijo estaba sometiéndose a terapia psicológica.
Me imagino que el foco más trascendente es su adicción además de enfrentarse a la vergüenza pública de todo un país y de un feminisno cuya bandera enarbolaba y era mentira. La presencia de escenarios co¡mo la vivienda, el coche, el ascensor, no resta credibilidad a la víctima porque bajo amenazas de un agresor, la mente se paraliza y el miedo hace aceptar lo inaceptable.
Todas, en algun momentito de nuestra vida e incluso en pareja hemos sido agredidas bajo amenazas y nos convertimos en las personas más vulnerables.
Yo he vivido la impotencia de encerrarme en un piso cuarto y llevarse el móvil y los teléfonos para incomunicarme. Gracias a una vecina hizo las llamadas inmediatas y también a mis padres pude abandonar el lugar y pedir un divorcio inmediato y alejarne de quien ponía en riesgo mi vida.
Aquí no media relación de pareja pero es igual de cruel. Es necesario abandonar escenarios privados y estar siempre donde haya gente y gritar. Por supuesto que se debe denunciar y por ello he contado mi historia para que vean la solución es la distancia aunque si existe dependencia afectiva o síndrome de Estocolmo es necesaria ayuda psicológica para que el círculo agresion y reconciliacion suceda de forma repetitiva porque un agresor o maltrarador no cambia y eso hay que asumirlo.