Los resultados muestran que Madrid parte de una posición sólida en el plano personal. La población madrileña valora positivamente dimensiones relacionadas con su bienestar individual, situándose en niveles similares o superiores a la media nacional en aspectos clave como la salud emocional, las oportunidades educativas o el acceso a herramientas digitales.
Madrid destaca en bienestar personal y capacidades para afrontar el futuro
Los datos del estudio reflejan que la población madrileña percibe de forma positiva distintos aspectos relacionados con su bienestar personal, lo que sitúa a la región entre las comunidades con mejores valoraciones en este ámbito.
En particular, dimensiones como la salud mental y las oportunidades educativas aparecen entre los factores mejor valorados por los ciudadanos. Estos elementos resultan especialmente relevantes desde una perspectiva de futuro, ya que el informe los identifica como dos de los pilares que más influirán en el bienestar de las personas en las próximas décadas.
A ello se suma la valoración positiva del acceso a herramientas digitales, un factor cada vez más determinante en ámbitos como el empleo, la educación o el acceso a servicios.
En conjunto, estos indicadores dibujan el perfil de una ciudadanía con recursos personales para adaptarse a un entorno social y económico en transformación. Según el estudio, esta base de bienestar individual constituye un activo importante para afrontar los retos que marcarán el bienestar en el horizonte 2040.
Madrid supera la media nacional en bienestar social, pero la estabilidad económica preocupa
Cuando el análisis se traslada al plano social, Madrid presenta una valoración global del bienestar social de 3,24 puntos sobre 5, por encima de la media nacional, que se sitúa en 2,97.
Este dato refleja una percepción relativamente positiva del entorno social en comparación con otras regiones del país.
Sin embargo, el desglose por dimensiones revela un matiz importante. La estabilidad económica aparece como uno de los indicadores peor valorados por los madrileños, situándose entre los factores que más condicionan la percepción del bienestar social.
Este aspecto resulta especialmente relevante en un análisis prospectivo como el que plantea Bienestar Extendido 2040, ya que la seguridad económica es uno de los elementos que más influyen en la capacidad de las personas para proyectar su vida en el futuro.
El estudio también señala las oportunidades laborales como un factor determinante para sostener el bienestar social en los próximos años. Para los madrileños, este indicador se percibe de forma estrechamente ligada a la estabilidad económica, lo que sugiere que, más allá del acceso al empleo, la calidad y seguridad de las oportunidades laborales será clave para reforzar la confianza de la ciudadanía en el futuro.
El reto para 2040: transformar el bienestar personal en bienestar social
La comparación entre bienestar personal y bienestar social revela uno de los patrones más interesantes del estudio.
En Madrid, la ciudadanía muestra confianza en sus capacidades individuales (educación, adaptación y salud emocional), pero expresa más dudas cuando se le pregunta por las condiciones económicas que deberán sostener ese bienestar en el futuro.
Esta diferencia entre ambos planos es una de las conclusiones más relevantes del informe. Según el informe, muchas sociedades avanzadas experimentan hoy una situación similar: individuos con altos niveles de preparación y recursos personales, pero que perciben mayor incertidumbre en el entorno económico.
En el caso de Madrid, esta brecha sugiere que el principal desafío de cara a 2040 será convertir las fortalezas personales de la ciudadanía en un bienestar social sostenible.
“Madrid cuenta con una población fuerte, resiliente y emocionalmente estable. El reto está en convertir este potencial humano en bienestar social futuro reforzando el empleo de calidad y la estabilidad económica en la región”, señala Ángel Uzquiza, director de Espacio Futuro y director de Innovación del Grupo SANTALUCÍA.
Bienestar Extendido 2040 es el principal informe de prospectiva de Espacio Futuro, el think tank del Grupo SANTALUCÍA, en 2025.