Asimismo, numerosos expertos prevén que temas relacionados con América Latina y el Caribe estén presentes, teniendo en cuenta la política agresiva de Estados Unidos en esa región.
En entrevista con el investigador del Instituto de China de la Universidad de Fudan, Li Bo, este nos señaló que en Beijing existen pocas expectativas sobre resultados concretos del encuentro debido a la “débil posición” política de Trump y a la inestabilidad de los compromisos asumidos por Washington.
Li consideró que, pese a las diferencias entre ambas partes, las reuniones regulares entre los líderes constituyen “una responsabilidad” para evitar confrontaciones militares y preservar la comunicación bilateral.
El investigador apuntó que el eventual acercamiento podría enviar señales positivas para los esfuerzos de paz en Medio Oriente y Ucrania, al tiempo que recordó el interés de China en la estabilidad regional debido a sus vínculos energéticos con Irán y a la importancia estratégica de las rutas de suministro de petróleo y gas hacia Asia.
Li subrayó que Beijing defiende una paz duradera que respete “la dignidad y la independencia” del pueblo iraní y el uso pacífico de la energía nuclear.
La denominada diplomacia del jefe de Estado ha desempeñado un rol clave en la distensión entre Washington y Beijing luego de meses de guerra comercial.
Desde que Trump llegó a la Casa Blanca por segunda vez, se han reportado siete interacciones importantes entre los dos principales líderes de cada nación.
Esta será la primera visita al gigante asiático de un presidente estadounidense en casi nueve años, de hecho, fue el propio republicano el último en llegar durante su primer mandato.
Es probable que Washington busque garantizar el acceso a minerales de tierras raras necesarios para su industria militar y de semiconductores, asunto que Beijing podría utilizar como elemento de negociación en torno a Taiwán.
Li Bo señaló además que Estados Unidos intentará impulsar nuevas compras chinas de aviones Boeing y de soya para fortalecer el respaldo político interno de Trump de cara a las elecciones de medio término.
Sin embargo, la visita no resolvá las tensiones estructurales entre ambos países, especialmente tras las recientes sanciones estadounidenses y las contramedidas adoptadas por Beijing.