Entre las debilidades de la economía irlandesa, el informe destacó la actual escasez de viviendas, lo cual ha disparado los precios de compra y alquiler, al tiempo que la población ha aumentado un 12% durante la pasada década. También identificó carencias en las infraestructuras nacionales, por lo que recomendó al Ejecutivo que "dé prioridad en los próximos años a la inversión de capital".
En este contexto, el productor interior bruto (PIB) irlandés podría aumentar el 3,6 % en 2019, aunque matizó que "ese crecimiento está condicionado por el alto grado de incertidumbre" que rodea al "brexit". El economista jefe de "Goodbody", Dermot O'Leary explicó que se "desconoce aún" qué tipos de acuerdos económicos firmarán el Reino Unido y la UE tras su divorcio en 2019 y cómo afectarán éstos a las relaciones comerciales entre Irlanda y el país vecino, uno de sus principales socios en el bloque comunitario.





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