Con una superficie equivalente a toda Europa Occidental, Kazajstán ofrece un tipo de turismo cada vez más valorado por los viajeros europeos: naturaleza auténtica, espacios abiertos, baja masificación y experiencias culturales únicas.
La Gran Estepa: el alma del país
Durante siglos, la estepa definió la vida de los pueblos nómadas kazajos. Viajar por las llanuras del país significa descubrir una cultura profundamente ligada a la libertad, al caballo y al horizonte infinito.
En regiones como Turkistán, Ulytau o el centro del país, todavía es posible alojarse en yurtas tradicionales, probar el beshbarmak – plato nacional kazajo – y vivir experiencias ecuestres en paisajes prácticamente intactos.
Para muchos visitantes españoles, Kazajstán representa una sensación poco habitual en Europa: la inmensidad. Carreteras casi vacías, cielos enormes y una naturaleza que transmite silencio y escala.
Astana: la capital futurista de Eurasia
Astana, la capital de Kazajstán, sorprende por su arquitectura ultramoderna y su rápido desarrollo.
En apenas unas décadas, la ciudad pasó de ser una pequeña capital regional a convertirse en uno de los símbolos del nuevo Kazajstán.
Rascacielos futuristas, amplias avenidas y edificios diseñados por arquitectos internacionales crean una imagen urbana única en Asia Central.
Monumentos como la torre Bayterek, el centro comercial Khan Shatyr o la mezquita Hazret Sultan se han convertido en nuevos iconos turísticos de la región.
Para muchos visitantes europeos, Astana transmite la sensación de estar viendo una mezcla entre Dubái, Singapur y una ciudad euroasiática construida en medio de la estepa.
Shymkent y Turkistán: tradición y herencia histórica
Shymkent representa una cara completamente distinta de Kazajstán.
Más cálida, más oriental y profundamente ligada a las tradiciones de Asia Central, la ciudad destaca por sus bazares y su reconocida gastronomía.
Muy cerca se encuentra Turkistán, uno de los principales centros espirituales del mundo túrquico.
El mausoleo de Khoja Ahmed Yasawi, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, atrae cada vez más visitantes internacionales interesados en la historia y la cultura de la Ruta de la Seda.
El sur del país ofrece una experiencia especialmente auténtica y hospitalaria.
Canyon Charyn: el “Gran Cañón” de Asia Central
Uno de los lugares más impresionantes del país es el cañón de Charyn, situado a unas horas de la antigua capital Almaty. Sus formaciones rocosas rojizas, esculpidas por millones de años de erosión, recuerdan al oeste americano.
La llamada “Valle de los Castillos” es especialmente popular entre fotógrafos y senderistas. Muchos tours combinan el cañón con lagos alpinos cercanos, creando rutas que sorprenden incluso a viajeros experimentados.
Los lagos Kolsai y Kaindy: los Alpes de Kazajstán
Muy cerca de la frontera con Kirguistán se encuentran los lagos Kolsai y Kaindy, considerados entre los paisajes naturales más bellos de Asia Central.
Los lagos Kolsai están rodeados de bosques de coníferas y montañas del Tian Shan, ofreciendo un paisaje que muchos comparan con Canadá o Suiza.
El lago Kaindy, por su parte, es famoso por los troncos de árboles que emergen de sus aguas turquesas tras un terremoto ocurrido hace más de un siglo. El resultado es un escenario casi surrealista, especialmente atractivo para fotógrafos y amantes del ecoturismo.
En verano, la región permite practicar senderismo, equitación y acampada; en invierno, el entorno nevado crea paisajes alpinos espectaculares.
Alakol: el mar interior de Kazajstán
El lago Alakol se ha convertido en uno de los destinos de verano más populares del país.
Sus aguas, conocidas por su alto contenido mineral, son consideradas beneficiosas para la salud desde hace siglos.
Situado entre montañas y paisajes semidesérticos, Alakol combina playas, naturaleza y tranquilidad.
Cada año atrae a miles de turistas que buscan descanso lejos de los destinos masificados.
La región también es conocida por su biodiversidad y por ser hábitat de numerosas aves migratorias.
Burabay: la “Suiza kazaja”
En el norte del país, el parque nacional de Burabay ofrece un paisaje completamente diferente al imaginario tradicional de la estepa.
Bosques de pinos, lagos cristalinos y montañas suaves crean un entorno que muchos comparan con los Alpes o Escandinavia.
Burabay es uno de los principales destinos de turismo interno y un lugar ideal para senderismo y actividades al aire libre.
La región combina además leyendas locales, cultura kazaja y modernos complejos turísticos.
Baikonur: turismo espacial en el corazón de Asia
Kazajstán también alberga uno de los lugares más emblemáticos de la historia espacial mundial: el cosmódromo de Baikonur.
Desde aquí despegó Yuri Gagarin, el primer ser humano en viajar al espacio, en 1961.
Actualmente, Baikonur continúa siendo un centro clave para lanzamientos espaciales internacionales.
Cada vez más turistas extranjeros visitan la región para observar lanzamientos de cohetes y descubrir la historia de la exploración espacial.
Para muchos viajeros europeos, Baikonur representa una experiencia única que combina ciencia, historia y aventura.
(Foto)
Mangystau y Bozzhyra: paisajes de otro planeta
Si el sureste del país recuerda a los Alpes, la región occidental de Mangystau parece sacada de Marte.
El valle de Bozzhyra, situado en la meseta de Ustyurt, se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de Kazajstán gracias a sus gigantescas formaciones calcáreas blancas y paisajes desérticos casi irreales.
La zona atrae cada vez más a viajeros europeos interesados en expediciones, fotografía de naturaleza y turismo de aventura. Dormir bajo un cielo completamente estrellado en medio del desierto es una experiencia difícil de encontrar en Europa.
Almaty: la puerta de entrada al turismo de naturaleza
La mayor parte de las rutas turísticas comienzan en Almaty, antigua capital y principal centro cultural del país.
La ciudad combina cafeterías modernas, gastronomía internacional y una fuerte identidad centroasiática. Lo más singular es su proximidad a la montaña: en menos de una hora se puede pasar del centro urbano a estaciones de esquí, lagos alpinos o rutas de trekking.
Para el visitante español, Almaty suele resultar una mezcla inesperada entre Europa, Asia y naturaleza salvaje.
Un destino aún auténtico – foto de leopardo de nieve o caballos
A diferencia de muchos destinos turísticos saturados, Kazajstán mantiene todavía una sensación de descubrimiento. Precisamente ahí reside gran parte de su atractivo.
El país apuesta cada vez más por el ecoturismo, el turismo de aventura y las rutas culturales vinculadas a la Ruta de la Seda. Además, la mejora de infraestructuras y la creciente conectividad aérea están facilitando el acceso para viajeros europeos.
Kazajstán no compite con los destinos clásicos del Mediterráneo. Ofrece algo diferente: naturaleza extrema, autenticidad y la sensación de explorar uno de los últimos grandes territorios poco conocidos del mundo.