Solo en Catalunya en el último año han cerrado 2.400 locales ahogados por la fiscalidad, la burocracia y normativas cambiantes, entre otras, en materia de terrazas. “En 2025, cada día cerraron en Catalunya seis bares. Subirles ahora los impuestos es condenarlos y castigarlos obviando el papel social, más allá de su valor económico, que indudablemente la hostelería tiene”. Afirma Josep Bou, presidente de Empresaris de Catalunya.
Desde EC se añade: “el gobierno ha perdido el tiempo usando mal su influencia en Europa, intentando lograr la amnistía o la oficialidad de lenguas regionales, y ha olvidado su verdadera función de defensa de los intereses de España tal como queda de manifiesto en este caso”.
Desde la organización empresarial, Bou recuerda que la recaudación de IVA que genera la hostelería catalana es de 1.000 millones de euros anuales y que la propuesta de la Comisión Europea de más que doblar el IVA “tendrá un impacto sobre los precios y trasladará a los consumidores del bar a su casa dado que estos ya vienen experimentando las consecuencias de la inflación y la pérdida de valor de sus salarios desde hace años debido a la alta fiscalidad”.
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