En este sentido, durante estos días de reflexión y encuentro, hemos podido escuchar al jalifa ahmadía, quien ha afirmado y explicado que el verdadero islam es una religión de paz: “la humanidad necesita un compromiso real con la paz” que se imponga sobre intereses económicos, políticos y de cálculos estratégicos.
Profesores universitarios, políticos, periodistas, activistas sociales de diversos países del mundo, hemos tenido el privilegio de participar en este diálogo y encuentro por la paz, donde la delegación española ha tenido la oportunidad de conocer el mensaje ahmadía por la paz, sus labores asistenciales y educativas en el mundo, especialmente en Centro América y África. Una propuesta, la de la Comunidad Ahmadía del Islam, de paz, colaboración, diálogo religioso y cultural, no suficientemente conocida en España y que bien merece la pena ser acogida y conocida en nuestro país, pues, puede contribuir a una construcción de una España y Europa, más libre, más democrática y cohesionada, al propugnar unas enseñanzas de respeto y aceptación hacia los sistemas políticos de los Estados en los que residen integrándose como parte activa de la sociedad con lealtad y haciendo suyos los valores y principios tanto democráticos como constitucionales.
El islam como camino de paz
Ante las acusaciones y prejuicios que en ocasiones se vierten contra el islam, el líder espiritual ahmadía defendió que las acciones erróneas de unos pocos musulmanes, violentos y fanáticos, no se corresponde con el verdadero mensaje del islam y el profeta Mahoma, quien ya en Medina defendía una convivencia pacífica entre las distintas religiones.
Además, se entristeció con la situación convulsa actual en el que la diplomacia y el diálogo son sustituidos por la guerra y la imposición de la fuerza, donde los más pobres y humildes son los que más sufren la dinámica de la vida asentada en el odio. La normalización de esta situación y de estas actitudes pueden provocar una escalada en los conflictos con consecuencias y resultados totalmente imprevisibles. Si la bomba atómica ya fue lanzada en Hiroshima con un resultado catastrófico para sus habitantes; actualmente, con capacidades nucleares mucho más sofisticadas en manos de las grandes potencias el peligro de autodestrucción de la humanidad es muy superior.
La obligación personal de trabajar por la paz para no dejar a nuestros hijos un mundo peor y en llamas
Así mismo, recordó la obligación moral y la responsabilidad colectiva que todos tenemos de hacer todo lo posible para evitar una posible tercera guerra mundial, pues sólo a través de la justicia se puede establecer un cambio duradero en el mundo.
Por último, expresó su esperanza y convicción en que el National Peace Symposium pueda contribuir a “que las sombras de la guerra den paso a cielos claros de luz, amor y compasión”.
Fundada en 1889 y desde los años 40 en España
En la actualidad, la Comunidad Musulmana Ahmadiyya se encuentra próxima a cumplir 140 años de su fundación. Fue fundada en la India en 1889 por Mirza Ghulam Ahmad y se encuentra presente en más de 200 países. Aseguran con contar con varias decenas de millones de seguidores y desarrolla numerosas iniciativas educativas, humanitarias y de diálogo interreligioso. Su lema: “Amor para todos, odio para nadie”. En España, cuentan con varios miles de miembros y se encuentran en varias ciudades del país gozando de presencia estable desde los años 40. Cuentan con dos mezquitas, una inaugurada en 1982 en Pedro Abad, Córdoba, que es sede nacional, centro cultural y de diálogo interreligioso; y otra, la mezquita Baitur Rahman, en La Pobla de Vallbona (Valencia).
La Comunidad Musulmana Amadiyya, es conocida por su defensa del diálogo interreligioso, su condena explícita de toda forma de extremismo y su apuesta por el diálogo, la paz y la convivencia. Rechazan el terrorismo y proponen un islam basado en el amor, el entendimiento y la reforma espiritual.
Una propuesta para la convivencia en sociedades democráticas y seculares
En sociedades como la española y la europea en su conjunto, el hecho religioso forma parte de la naturaleza más inherente al ser humano y su expresión religiosa, donde en sociedades democráticas y plurales, existe una separación entre el Estado y la religión, donde existe una cooperación entre el Estado y las distintas religiones, como en el caso español, donde lo religioso es visto como un elemento positivo y enriquecedor de toda la sociedad en su conjunto frente a concepciones estatales ateas o antirreligiosas, la Comunidad Musulmana Ahmadiyya puede ser un camino para vivir un islam integrado y moderado en nuestra sociedad.
Como recordaba Mirza Masrror Ahmad quienes en nombre del islam llevan a cabo actos violentos o delitos “actúan a título personal y no siguiendo las enseñanzas del Corán”; y puso el ejemplo, en la audiencia con la delegación española: “si alguien en Estados Unidos entra en una universidad y resulta ser católico, protestante, adventista o de cualquiera otra fe y dispara contra los estudiantes, eso no significa que su religión enseñe eso. Es simplemente un acto personal”.