Según el informe, la reducción de los costes laborales ha permitido a los clubes reforzar sus estructuras técnicas, ampliando jornadas y generando nuevas contrataciones. En concreto, se estima que el empleo vinculado a entrenadores y monitores ha crecido un 30% durante el primer año de aplicación.
Más allá de las cifras, CUFADE destaca que la medida ha contribuido a profesionalizar el funcionamiento de las entidades deportivas, reducir la precariedad laboral y mejorar su seguridad jurídica. En muchos casos, el ahorro generado ha sido determinante para garantizar la viabilidad económica de los clubes de base.
El presidente de CUFADE, Gerard Esteva, ha subrayado que “los resultados del primer año demuestran que invertir en el deporte tiene un retorno económico y social claro y medible” y ha remarcado que, gracias a esta medida, los clubes han podido “liberar recursos y mejorar su gestión”. Además, Esteva ha destacado que el impacto logrado responde a un modelo de representación fuerte y cohesionado: “CUFADE actúa para representar los intereses de las federaciones y los clubes, e influir en las políticas públicas para transformar el modelo deportivo”.
Un potencial aún limitado por barreras normativas
Pese al balance positivo, el informe identifica distintas barreras regulatorias que están limitando el alcance de la medida. Según CUFADE, si se corrigieran estos obstáculos, el impacto podría aumentar entre un 30% y un 40% adicional.
Entre los principales retos, el sector apunta a la necesidad de clarificar el concepto de deportista profesional, ya que la exclusión de determinados entrenadores considerados como “profesionales”, aunque trabajen con deportistas no profesionales, está penalizando la formación y desincentivando la mejora técnica.
Asimismo, la entidad reclama una mejor coordinación entre Hacienda y la Seguridad Social en la clasificación de las entidades, así como una revisión del encaje del Real Decreto 1/2023 para adaptarlo a las particularidades del sector deportivo.
En este sentido, el informe advierte de que los actuales periodos de carencia para nuevas contrataciones y las limitaciones a la movilidad entre clubes no responden a la realidad de un sector marcado por la estacionalidad y la alta rotación laboral.