Este experto pone énfasis en la probabilidad de que los efectos económicos globales de la guerra empeoren cuanto más persista la crisis. Advierte de que la economía global ha pasado “de una crisis de precios a una situación de escasez de suministro”, dado que se han consumido aproximadamente 500 millones de barriles de las reservas mundiales de petróleo desde que comenzó la guerra y que más de 10 millones de barriles diarios de suministro aún no llegan a los mercados mundiales. Las poblaciones más afectadas serán los consumidores más pobres de los países con menores ingresos y cada vez más, algunos sectores económicos están mostrando las tensiones derivadas de un suministro inadecuado, asevera.
Muestra además su preocupación por que la relación riesgo-recompensa en los mercados de valores “parezca cada vez más asimétrica”, ya que los máximos históricos alcanzados en las bolsas de algunos países implican un desenlace optimista para el conflicto con Irán.
Por lo que respecta a la audiencia de confirmación de Kevin Warsh ante la Comisión Bancaria del Senado, Temple reconoce que ha aumentado sus inquietudes sobre la futura independencia de la Fed. “Lo que me resultó preocupante fue la renuencia de Warsh a reconocer cualquier error de política monetaria cometido en el pasado, incluso cuando afirmaba repetidamente que la Fed tiene profundas deficiencias y necesita reformas. Su agresiva crítica a la Fed, basada en premisas cualitativas en lugar de empíricas, también fue preocupante, ya que el tono parecía más propio de una campaña política que de un análisis tecnocrático y no partidista de alguien que busca mejorar de forma duradera los procesos de la Fed, independientemente de las preferencias partidistas”, explica.
Pero también sostiene que, afortunadamente, el presidente de la Fed no decide la política monetaria unilateralmente. Cada medida de política monetaria debe contar con el acuerdo de la mayoría de los doce miembros del organismo, y “las críticas agresivas de Warsh bien podrían debilitar su capacidad para impulsar cambios al generar animosidad entre sus compañeros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC)”, expone.
Luces y sombras en los últimos datos macroeconómicos
Las ventas minoristas de EEUU superaron las expectativas, pero Temple espera que se debiliten en el futuro a medida que se desvanezca el beneficio de las mayores devoluciones de impuestos y se acumule el impacto de los precios de la energía sostenidamente más altos.
La confianza de los consumidores de la zona euro cayó bruscamente por segundo mes consecutivo y, a falta de una resolución a corto plazo de la guerra con Irán, es probable que se afloje aún más, “a medida que los precios de la energía suban y la escasez de materias primas afecte a la producción”, afirma.
Las subvenciones gubernamentales y los controles de precios en Japón ayudaron a contener los precios de la energía, atenuando los efectos de la guerra de Irán en el IPC de Japón, pero la inflación subyacente sigue cerca del objetivo del 2% del Banco de Japón (BoJ ) y es probable que se mantenga así en el futuro, “dados los fuertes aumentos salariales impulsados por la escasez estructural de mano de obra en Japón”, sostiene.
En Reino Unido, las subidas de los precios de la energía no han afectado de manera significativa a la inflación subyacente hasta la fecha; con el tiempo, el Banco de Inglaterra (BoE) “estará atento a cualquier indicio de efectos de contagio”. Las ventas minoristas aumentaron más de lo esperado en marzo, pero se revisaron a la baja las cifras de los meses anteriores.
Referencias a vigilar esta semana
La atención se reparte entre los mensajes de los banqueros centrales, los datos de crecimiento y las cifras de inflación.
Temple comparte las expectativas del mercado de que no habrá cambios en las políticas monetarias de los cuatro principales bancos centrales del mundo, que celebran reuniones entre hoy y el jueves. Eso sí, considera probable que la Fed intente hacer malabarismos para destacar su compromiso con la estabilidad de precios, al tiempo que reconoce los efectos negativos de la guerra sobre el empleo; y, en general, ve pocas razones para recorte los tipos en 2026, dada una economía en pleno empleo y una inflación que se sitúa por encima del objetivo por quinto año consecutivo.
Respecto al BCE y el Banco de Inglaterra (BoE), cree que mantendrán los tipos sin cambios este año si se confirma la valoración de LGA de que en mayo se alcance un acuerdo parcial o un marco que conduzca a un acuerdo global sobre la guerra de Irán. En ambos casos, las expectativas del mercado sobre el rumbo del precio oficial del dinero han sido muy volátiles desde que comenzó la guerra, siguiendo en cierta medida la evolución de la cotización del crudo Brent. Sin embargo, el estratega de Lazard espera que el BCE “actúe con criterio en lugar de responder mecánicamente a los precios de la energía a la hora de fijar la política monetaria”.
Destaca, por otro lado, que el BoJ es el único banco central importante cuya perspectiva de política monetaria no ha cambiado sustancialmente desde que comenzó la guerra de Irán: los inversores siguen esperando dos subidas de tipos para finales de año y, en su opinión, es poco probable que se vean decepcionados.
Se prevé que el PIB real de EEUU en el primer trimestre de 2026 haya crecido a una tasa anualizada del 2,1%, impulsado por unas devoluciones de impuestos superiores a lo habitual, el aumento de la inversión relacionada con la inteligencia artificial (IA) y el repunte del gasto público tras el cierre de la administración de duración récord en el cuarto trimestre de 2025. En la zona del euro, la estimación de crecimiento del PIB en los tres primeros meses del año se limita al 0,9% interanual, frente al 1,2% del trimestre anterior, y que España seguirá siendo el “punto destacado de las principales economías” con un incremento del 2,7%.
En relación a los datos de inflación, Temple no espera que el aumento de los precios de la energía se refleje de forma inmediata la inflación subyacente del gasto en consumo personal (PCE) de EE UU (que se prevé haya aumentado un 3,2% en marzo), aunque las tarifas aéreas reflejarán el mayor coste del combustible. En la zona euro, “la prioridad clave para los inversores será estar atentos a los indicios de aumento de la inflación subyacente como resultado de la creciente presión sobre los precios más allá del sector energético”, afirma.