El profesor de Economía recuerda que el cierre del estrecho de Ormuz y la destrucción de infraestructuras petrolíferas en países del Golfo Pérsico tendrán consecuencias persistentes sobre el precio del petróleo y el gas natural, incluso aunque el conflicto bélico finalice en las próximas semanas.
“Una guerra que afecta directamente al suministro mundial de petróleo y gas no desaparece económicamente de la noche a la mañana. Aunque haya un armisticio, los efectos inflacionarios pueden mantenerse durante meses o incluso más de un año”, advierte Bernardos.
Un BCE “lento” ante la inflación
El análisis del CET repasa además algunos de los principales errores históricos del Banco Central Europeo desde su fundación en 1998. Bernardos contrapone la actuación de distintos presidentes del organismo y sitúa a Mario Draghi como la gran excepción positiva en la historia reciente de la institución.
Por el contrario, critica especialmente la reacción del BCE durante grandes crisis internacionales, como la crisis financiera de 2008, la crisis de deuda europea de 2011 o el inicio de la guerra de Ucrania en 2022.
“En 2022, el BCE mantuvo los tipos al 0% mientras la inflación ya superaba ampliamente el 5%. En un bosque en llamas, de la manguera del BCE no salió agua, sino gasolina”, critica el economista.
Según Bernardos, la institución vuelve ahora a cometer un error de diagnóstico al considerar que todavía no existen datos suficientes para endurecer la política monetaria. “Existe abundante literatura económica sobre las consecuencias de una guerra en Oriente Medio que afecte al suministro de petróleo y gas. El resultado siempre es el mismo: más inflación y una desaceleración económica”, apunta.
El advisor de Trioteca considera que el BCE está actuando con excesiva cautela por miedo a repetir errores del pasado, pero alerta de que esa lentitud puede acabar agravando la situación económica europea en los próximos meses.
El mercado hipotecario entra en una fase de estabilización
Más allá del análisis geopolítico, el informe del CET refleja también una estabilización del mercado hipotecario español tras meses de intensa competencia bancaria. El valor medio de la vivienda financiada se situó en abril en 309.000 euros, mientras que el importe nominal medio de las hipotecas solicitadas alcanzó los 209.000 euros.
Además, el 92,49% de las hipotecas firmadas a través de Trioteca durante abril fueron a tipo fijo, frente al 7,51% de hipotecas mixtas. La hipoteca variable desaparece por cuarto periodo consecutivo del mercado gestionado por la compañía.
“El mercado ha pasado de una fase de guerra de precios a una fase de equilibrio. Hoy el foco ya no es quién ofrece el tipo más bajo, sino quién lo ofrece al perfil adecuado”, explica Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca.
El directivo señala además que las entidades financieras siguen ofreciendo condiciones competitivas, aunque con una mayor segmentación de clientes. “Los bancos siguen siendo muy competitivos, pero mucho más selectivos, ya no hacen precio para todos. Cada entidad tiene muy claro qué cliente quiere y ahí es donde aprieta”, concluye Garriga.