Un análisis elaborado por SEGOFINANCE, a partir de distintos estudios recientes del mercado financiero y empresarial, refleja cómo el actual contexto macroeconómico está favoreciendo una transformación estructural tanto en las necesidades de financiación de las empresas como en las decisiones de inversión de los particulares.
Según el último informe de CESGAR, más de la mitad de las pymes españolas necesitó financiación durante 2025, evidenciando el aumento de las necesidades de liquidez en un entorno marcado por la subida de costes y la presión sobre la tesorería empresarial. A ello se suma el deterioro progresivo de la rentabilidad de las compañías: el Barómetro de primavera del Consejo General de Colegios de Gestores Administrativos revela que el 26% de las empresas españolas entró en pérdidas durante el último ejercicio.
El contexto podría endurecerse todavía más en los próximos años. La aplicación de la fase más exigente de Basilea IV a partir de 2027 obligará previsiblemente a las entidades financieras a reforzar sus criterios de riesgo y elevar sus exigencias de capital, reduciendo el margen para conceder financiación y aumentando el coste del crédito para pymes y autónomos. En paralelo, el escenario financiero global continúa condicionado por la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de los mercados. El Banco Central Europeo (BCE) y la European Systemic Risk Board (ESRB) han advertido recientemente de que el riesgo geopolítico y la fragmentación geoeconómica se han convertido en algunos de los principales factores de riesgo para la estabilidad financiera global.
Alternativas de economía productiva
Este contexto también está modificando el comportamiento inversor. Distintos análisis financieros apuntan a que anticipar la evolución de la bolsa en escenarios de crisis, tensiones internacionales o desaceleración económica resulta especialmente complejo, ya que una parte relevante de la rentabilidad de los mercados se concentra en periodos muy concretos y difíciles de prever. La volatilidad y la incertidumbre están impulsando así el interés por estrategias de diversificación menos expuestas a las oscilaciones de corto plazo y más vinculadas a activos reales y operaciones de economía productiva.
Tal y como señalan desde SEGOFINANCE, esta transformación ya se refleja en el comportamiento de la inversión alternativa en España. Según los datos de la compañía, la demanda de productos vinculados a financiación de empresas y operaciones de corto plazo ha experimentado un fuerte crecimiento durante el último año.
En este contexto, SEGO Factoring, la línea de financiación de adelanto de facturas de SEGOFINANCE, superó en 2025 los 210 millones de euros financiados tras crecer un 125% respecto al año anterior, consolidándose como una de las principales plataformas de financiación alternativa para pymes en España.
La compañía ha canalizado ya más de 13.000 operaciones y financiado a más de 250 empresas, en un momento en el que cada vez más compañías buscan soluciones de liquidez ágiles y complementarias a la financiación bancaria tradicional. Al mismo tiempo, la plataforma registra un 85% de recurrencia entre inversores y un 60% entre empresas financiadas, reflejando el creciente interés por modelos de inversión y financiación basados en operaciones reales de corto plazo y riesgo moderado.
“El actual entorno económico está generando una doble transformación. Las empresas necesitan soluciones de financiación más flexibles y ágiles, mientras que muchos inversores están priorizando activos menos dependientes de la volatilidad de los mercados cotizados y más conectados con la economía productiva”, explica Sergio Valcárcel, CEO de SEGO Factoring.