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Lagarde alerta sobre las stablecoins y defiende una vía europea para el dinero digital

Lagarde alerta sobre las stablecoins y defiende una vía europea para el dinero digital
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· La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha vuelto a situar el debate sobre el dinero digital en el terreno de la soberanía económica

domingo 24 de mayo de 2026, 10:18h

Durante su intervención en el Banco de España LatAm Economic Forum, celebrado en Roda de Bará, rechazó que la eurozona deba limitarse a copiar el modelo estadounidense de stablecoins y defendió la necesidad de construir una infraestructura financiera europea adaptada a sus propios intereses monetarios, regulatorios y tecnológicos.

Europa se distancia del modelo estadounidense

El mensaje de Lagarde llega en un momento en el que las stablecoins han dejado de ser una herramienta reservada al ecosistema cripto. Según el Banco Central Europeo, su mercado ha pasado de menos de 10.000 millones de dólares hace seis años a superar los 300.000 millones, con una presencia abrumadora de tokens vinculados al dólar. La propia Lagarde señaló que cerca del 98 por ciento de estas monedas estables están denominadas en dólares, una concentración que preocupa al BCE por sus posibles efectos sobre la autonomía monetaria europea.

Estados Unidos ha optado por reforzar el papel de las stablecoins privadas dentro de su estrategia financiera, pero la lectura europea es distinta. En Fráncfort preocupa que una adopción masiva de monedas estables denominadas en dólares acabe introduciendo una forma de dolarización digital dentro de la eurozona, especialmente si estos instrumentos empiezan a utilizarse de manera habitual en pagos, liquidaciones o ahorro.

La cuestión de fondo no es tecnológica, sino institucional. Para el BCE, el problema aparece cuando una infraestructura de pagos queda anclada en activos emitidos por entidades privadas y respaldados por reservas cuya estabilidad depende de la confianza del mercado. Esa confianza puede romperse en escenarios de tensión, como ya se vio en 2023 con la pérdida temporal de paridad de USD Coin tras la crisis de Silicon Valley Bank.

Las stablecoins entran en el debate monetario

Las stablecoins prometen estabilidad porque suelen estar respaldadas por efectivo, deuda pública de corto plazo u otros activos líquidos. Esa promesa las ha convertido en una pieza central para operaciones con criptoactivos y para determinados pagos internacionales. Sin embargo, Lagarde planteó una distinción relevante entre la función monetaria y la función tecnológica.

La función tecnológica resulta atractiva porque permite mover valor en redes digitales de forma rápida, programable y con liquidación casi inmediata. La función monetaria, en cambio, implica que una moneda privada pueda reforzar la influencia de una divisa concreta. Ahí es donde el BCE ve el riesgo. Si el dólar domina el dinero digital utilizado en mercados tokenizados, Europa podría perder margen de maniobra incluso dentro de su propio espacio financiero.

Por qué el BCE mira más allá de la regulación

El banco central reconoce que la tokenización puede mejorar procesos que hoy siguen siendo lentos, fragmentados y costosos. La liquidación de activos, la gestión de garantías y determinados pagos transfronterizos podrían beneficiarse de infraestructuras digitales más eficientes.

Los puntos que más pesan en el análisis europeo son los siguientes.

- La estabilidad financiera si una stablecoin sufre retiradas masivas.

- La transmisión de la política monetaria si los depósitos salen del sistema bancario.

- La dependencia del dólar en mercados digitales emergentes.

- La necesidad de una infraestructura común para pagos y liquidación.

- La protección del principio de que un euro debe valer lo mismo con independencia del soporte utilizado.

Este debate afecta a bancos, empresas tecnológicas, fondos, plataformas de pago y usuarios. También llega a sectores donde las transacciones digitales y la verificación de proveedores se han vuelto esenciales. En ese entorno, marcas informativas especializadas como Casino.org España forman parte de un ecosistema en el que el usuario compara, contrasta y exige mayor claridad antes de tomar decisiones online.

El euro digital como respuesta estratégica

El BCE trabaja desde hace años en el euro digital, concebido como una forma de dinero público para pagos electrónicos. No sería una criptomoneda ni una stablecoin privada, sino una extensión digital del dinero del banco central. Su desarrollo avanza con cautela porque afecta a la privacidad, intermediación bancaria, seguridad, accesibilidad y competencia en pagos.

En octubre de 2025, el Eurosistema cerró la fase de preparación del euro digital y decidió avanzar hacia una nueva etapa del proyecto. El BCE explicó que el objetivo es estar preparado para una posible emisión cuando exista una base legislativa suficiente, manteniendo un enfoque flexible y coordinado con las instituciones europeas.

La idea de fondo es que Europa no dependa por completo de esquemas de pago extranjeros ni de soluciones privadas dominadas por actores externos. El euro digital se presenta como una herramienta de autonomía estratégica, aunque su éxito dependerá de algo más práctico que el discurso institucional. Tendrá que ser sencillo, útil para comercios y ciudadanos, compatible con la banca y respetuoso con la privacidad.

Una advertencia para bancos, reguladores y empresas

La intervención de Lagarde confirma que las stablecoins han entrado en una fase más madura del debate público. Ya no se analizan únicamente como activos digitales, sino como instrumentos capaces de modificar flujos de ahorro, demanda de deuda pública, pagos internacionales y canales de crédito.

Para España y el resto de la eurozona, el mensaje que se emite es que la innovación financiera puede aportar eficiencia, pero no debería desplazar el control sobre los elementos esenciales del sistema monetario.

La soberanía del dinero digital europeo se jugará en decisiones técnicas, legislativas y comerciales que avanzan a la vez. Lagarde ha querido poner una línea roja antes de que el mercado la dibuje por su cuenta. Europa quiere participar en la transformación del dinero, pero pretende hacerlo con reglas propias y con una infraestructura que no dependa de la moneda ni de los emisores de otro bloque económico.

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